La intención es lo que cuenta. Los plagios (choreos) en la música

La intención es lo que cuenta. Los plagios (choreos) en la música

En el principio fue la compasión y el principio es la mitad de todo. A partir de entonces ciertas mentiras dieron vergí¼enza. Así­ comienza la carta que le enví­a Lupus El Lobo a Rulo El Cordero en el disco Lobo suelto, codero atado, de Patricio Rey y sus redonditos de ricota. Yo la cito, la copio y, por esto mismo, la modifico al cambiarla de contexto. Bien pensado, es un gran comienzo para este artí­culo: desde ese principio que es el fin, con antecedentes y precedentes, desde ahí­, las mentiras darán vergí¼enza.

La copia y el robo son comportamientos comunes en la humanidad. Copiar es la capacidad de imitación que nos permite aprender muchas cosas de nuestro contexto. El robo es la apropiación de un elemento ajeno sin consentimiento del dueño. Se legisla sobre este último acto desde mucho antes de la idea de propiedad privada.

La práctica de la creación está llegando a un punto en el que pareciera morderse la propia cola. Los materiales con los que trabaja el arte son limitados. Hay tantas interpretaciones como consumidores, lo que quiere decir que las interpretaciones son muchas pero no infinitas.

Podemos tener dos métodos de creación que, según los griegos de la antigí¼edad, se identifican en dos insectos (este dato no será preciso. Hubo un hombre, el único hombre que lo habí­a verificado, y ese hombre ya no está):

1) El método de la araña, que crea su tela desde sí­ misma.  

2) el método de las hormigas, que crean su hormiguero reubicando los terrones de tierra en lugares distintos para hacer sus túneles.

Construir desde la nada era, para los griegos casi una aberración. El valor estaba en la transformación de lo existente, no en lo "original", en lo que nunca tuvo precedente. De la nada solo puede venir la nada.

 

Jamás cosa alguna se engendró de la nada, por obra divina. Pues esta es la razón del temor que a todos los mortales esclaviza, que ven acaecer en la tierra y en el cielo muchos fenómenos cuyas causas no pueden comprender en modo alguno, e imaginan que son obra de un poder divino. Así­, una vez persuadidos de que nada puede crearse de la nada, podremos descubrir mejor lo que buscamos: de dónde puede ser creada cada cosa y cómo todo sucede sin intervención de los dioses.

(Lucrecio, De la naturaleza, I, 150-158)

 

Si lo pensamos bien, la idea de lo original como lo nunca antes hecho, la cosa sin precedentes es ridí­cula. Todo es evolutivo y se apoya en lo anterior, por lo tanto la sociedad está atravesada por un entretejido cultural que nos precede y nos rodea. Por supuesto que estas ideas no son mí­as, pero sí­ es mí­o este momento de la enunciación.

Mi generación no necesitó leer Dr. Jekyll y Mr. Hyde para saber que ambos eran la misma persona (perdón a los pibes por el spoiler). Tanto los dibujos animados, como las pelí­culas hollywoodenses y el comic hicieron referencia a esta dualidad. ¿El Increí­ble Hulk, es un plagio de Dr. Jekyll y Mr. Hyde? ¿Stand Lee es un ladrón? Y acá entramos en el tema que nos convoca. Hoy tenemos leyes que regulan lo que se llama "propiedad intelectual", algo muy extraño de definir. Hablar de propiedad intelectual, luego de lo que vinimos diciendo se vuelve un poco difuso. Si ya es difí­cil en la literatura, podremos imaginarnos lo complejo y vaporoso que debe ser y es en la música. Y como vamos a hablar justamente de música, es mejor empezar de una vez contando qué se considera plagio musical y qué no.

 

LEY 11.723 - REGIMEN LEGAL DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL

Artí­culo 1 °. — A los efectos de la presente Ley, las obras cientí­ficas, literarias y artí­sticas comprenden los escritos de toda naturaleza y extensión, entre ellos los programas de computación fuente y objeto; las compilaciones de datos o de otros materiales; las obras dramáticas, composiciones musicales, dramático-musicales; las cinematográficas, coreográficas y pantomí­micas; las obras de dibujo, pintura, escultura, arquitectura; modelos y obras de arte o ciencia aplicadas al comercio o a la industria; los impresos, planos y mapas; los plásticos, fotografí­as, grabados y fonogramas, en fin, toda producción cientí­fica, literaria, artí­stica o didáctica sea cual fuere el procedimiento de reproducción.

La protección del derecho de autor abarcará la expresión de ideas, procedimientos, métodos de operación y conceptos matemáticos pero no esas ideas, procedimientos, métodos y conceptos en sí­.

(Artí­culo sustituido por art. 1 ° de la Ley N ° 25.036 B.O. 11/11/1998)

 

Un embole, ¿no? Bueno, si lo vuelven a leer con atención tampoco entenderán muy claramente los lí­mites que plantea.

Normalmente, en la música, se tienen en cuenta el número de compases seguidos que se repiten. Si son siete o menos, es simplemente una inspiración o una curiosa casualidad. Pero a partir de ocho compases seguidos ya es un plagio.

El tempo no es lo mismo que el tiempo. Son medidas distintas. Por lo tanto serí­a complicado hacer un paralelo entre ambas. El tempo de una pieza musical no puede medirse en segundos como algo general a todas las piezas musicales. Por lo tanto les doy un ejemplo de cuánto serí­an ocho compases en una canción de rock conocida:

La introducción de Back in Black de AC/DC dura 10 compases en 4/40. Si algún músico copiara tempo, melodí­a y ritmo de esta canción hasta la parte en que el cantante ingresa, eso serí­a plagio. Ya vemos que es mucho y es bastante reconocible.

Otra de las cosas importantes para destacar es que el plagio debe tener dolo, o sea que debe demostrarse una intención de copia, una intención consciente de utilizar material ajeno. Podrí­amos decirle robo pero eso serí­a ponerle un valor negativo de forma apriorí­stica. Propongo, entonces, que hablemos de copia. Copia, no como algo ilegí­timo sino como algo reproductivo y expansivo.

Cuando un género es explotado hasta las posibilidades más altas se cristaliza y se convierte en método, estructura, y fórmula. El rock, un género y cultura adaptable, un sobreviviente del sistema, también llegó a ciertos lí­mites compositivos. Las escalas de notas (para quién sepa tocar algún instrumento esto será algo corriente) y las mejores formas de mezclarlas armónicamente pueden repetirse hasta el cansancio. Ahí­ comprenderemos que la progresión de notas DO+, SOL+, LA-, FA+, SOL+, se utiliza para tocar las canciones "El Oso" de Moris, "Don’t look back in anger", de Oasis, "Paloma" de Andrés Calamaro, "Imagine" de John Lennon, y "Ocho Cuarenta" de Rodrigo. ¿Es robo semejante utilización? No, porque la misma música necesita esa progresión de notas compositivas para que pueda sonar armoniosa.

Les dejo un divertidí­simo video que hicieron en el programa Gente Sexy hace unos años sobre Canciones Gemelas:

 

Ahora bien: sí­ es plagio cuando se toma un número reconocible de compases y no se menciona a su autor ni se piden permisos. La ley lo dispone así­. Pero como en todas las cosas, se encuentran huecos por los cuales poder romper estas leyes.

Un caso curioso de plagio y que no creo que nadie haya pagado por eso, es la canción "Blowing in the wind", de Bob Dylan. Su melodí­a fue tomada por "no se sabe quién" de la iglesia católica argentina y se le puso una letra acorde a sus  rituales. La canción se rebautizó como "Saber que vendrás". No hay autor, no hay responsable, pero todo el que asiste a misa la conoce. La que no conocen, por supuesto, es la canción original de Dylan.

No creo que la iglesia católica haya pagado un solo peso por utilizar esa canción. Mucho menos creo que el viejo Bob se haya enterado de esto.

En el mundo de las canciones de iglesia esto pasa con bastante frecuencia. Es un intento por atraer a los jóvenes a la religión. Luego de los años de represión en Argentina, abriendo la década del 80 y su destape, los seminaristas, jóvenes, influidos por la cultura hippie y pop, rearmaron, entre otras cosas, el cancionero católico para darle un aire más juvenil y más atrayente. Aquí­ sí­ que hay dolo. Y no estoy mencionando las canciones que ni siquiera modificaron y usaron directamente para incluirlas en las misas: "Algo de Paz", de Raul Porchetto;  "Entra a mi hogar", de Los Manseros Santiagueños; el "Gloria", de la misa criolla.

También hay casos más divertidos como la réplica exacta de melodí­a entre "El Payaso Plim Plim" y el "Feliz Cumpleaños".

 

Todo el tiempo podemos percibir similitudes entre una composición y otra, algunas más evidentes, otras más disimuladas. Cuando escuchamos algo por primera vez y decimos "me suena a otra canción" estamos en lo cierto: nos suena a TODAS las canciones que usen esa progresión de notas y esos tempos. Pero claro, no es plagio lo que escuchamos.

El compositor (al igual que el pintor, y el escritor) trabaja con los materiales que ya existen y usa las herramientas que tiene en su haber. Tanto materiales como herramientas son previos a él mismo, previos a toda la humanidad que comparte su época histórica. ¿Puede inventar nuevos materiales y nuevas herramientas? Quizás. Pero es lo menos probable. Necesitará, si es que inventa algo, que la sociedad en su conjunto lo acepte como válido. La clave está en la combinación de los materiales musicales ya existentes. Por esto nos parecemos más a las hormigas que a las arañas. Hay tantas interpretaciones como oyentes, (ya lo dijimos) y eso es mucho aunque no infinito. Cada uno de los seres humanos que se anime a componer música, lo hará desde su propia experiencia y su propia forma de interpretar el mundo. Esto es lo único y lo original.

Luego de perorar en estas cuestiones vamos a descubrir otros casos de copias en la música pop y rock.

 

Anécdotas sobre plagios famosos

Cuenta la leyenda que cuando Nirvana vino a la argentina en 1992, Kurt Cobain quedó muy enganchado con la banda nacional que les hizo de soporte: Los Brujos. De estos últimos su hit más exitoso fue "Kanishka". Dos años después, cuando Nirvana sacara su último disco de estudio In Utero, encontrarí­amos una canción llamada "Very Ape" con un riff muy similar al de la canción de los argentinos. ¿Fue robo, copia o simple inspiración? Puede ser que haya quedado en memoria de los músicos y al momento de componer su canción ni recordaron de dónde habí­an sacado esos sonidos. Los acordes no son los mismos pero el ritmo y la progresión sí­ lo son. Un poco ralentizado el tempo, pero no lo suficiente como para que no se reconozca una canción dentro de la otra.

"Kanishka", de Los Brujos (Fin de semana salvaje, 1991)

 

"Very Ape", de Nirvana (In Utero, 1993)

 

Otra canción plagiada, pero con muchas ganas y alevosí­a es "Polaroid de locura ordinaria", de Fito Paez. No hace falta ni presentarla. Salió en el disco Ey! en el año 1988. Como todaví­a no existí­a internet ni youtube, (ni la gente era tan maliciosa como para buscar los choreos musicales de nuestras pampas) esta canción pasó desapercibida en cuanto a su enorme semejanza con otra más desconocida por aquí­. El artista que fue saqueado descaradamente fue Stevie Wonder y su canción "That Girl". No solo es idéntica la melodí­a de las estrofas, sino que el tempo también lo es. El estribillo es distinto, y la caí­da de las frases varí­a sutilmente como para hacer una diferencia. Pero la similitud es tan flagrante que Fito Paez tuvo que admitir en una entrevista radial que se habí­a "inspirado" en un tema de Wonder.

 

"That Girl", Stevie Wonder (Original Musiquarium 1982)

 

"Polaroid de locura ordinaria", Fito Paez (Ey! 1988)

 

Volviendo a la parte más teórica o de reflexión, no deberí­amos olvidar que una cosa es el uso de materiales ajenos para beneficio propio y otra cosa muy distinta es la referencia, el guiño, la apropiación intencionada y referida. Así­ tenemos a Kapanga tocando pequeños fragmentos de diferentes bandas populares en sus canciones de rock cuartetero. Son tan evidentes y son ejecutadas con tanta alevosí­a que el guiño y uso irónico de estas deja en claro el humor y la intención de la banda. Por cierto, no sé si ellos pagaron algo por estas prácticas.

Tomemos por ejemplo "Ahí­ viene Ramón", que rompe con el riff de "De música ligera", y que hasta en el video oficial imitan escenas del videoclip de Soda Stereo.

 

Otro caso bastante conocido porque llevó a varios enredos legales fue el caso de la banda inglesa The Verve y su tema "Bitter Sweet Symphony". Esta canción es uno de los hits más grandes de su repertorio. Pero hubo un problema:

La letra de la canción fue escrita en su totalidad por Richard Ashcroft, pero al dí­a de hoy está atribuida también a Mick Jagger y Keith Richards. Esto es debido a que la canción utiliza un riff similar a "The Last Time", canción de The Rolling Stones.

The Verve habí­a solicitado una licencia para usar un sample de 5 notas de una versión orquestal (Andrew Loog Oldham Orchestra) de una canción de los Rolling Stones, "The Last Time", y recibió autorización de "Decca Records".

Fue así­ como crearon "Bitter Sweet Symphony".

 

"The Last Time" y "Bitter Sweet Symphony" juntas:

 

Después de que la canción se convirtiese en un éxito mundial en el año 1997, el grupo The Verve fue demandado por el mánager de The Rolling Stones, Allen Klein (quien posee los derechos de las canciones de la banda anteriores a 1970). El reclamo se basaba en que The Verve habí­a roto el acuerdo al usar una porción más larga que la que cubrí­a la licencia, algo que la banda de Richard Ashcroft discutió y nunca aceptó.

The Verve puso cerca de 50 pistas de instrumentación que incluí­an arreglos, para crear una canción completamente nueva.

Cuando Oldham dejó la banda en 1967, acordó vender los derechos de su trabajo como productor al nuevo mánager, Allen Klein. En 1998 Klein interpuso una demanda y The Verve, finalmente, resolvió el problema fuera de los juzgados incluyendo a Mick Jagger y Keith Richards como compositores del tema y entregando el 100% de los derechos de "Bittersweet Symphony"  a ABKCO Records. Según Ashcroft, esto parecí­a más barato que luchar legalmente con la posibilidad de perder el juicio.

Allen Klein luchó contra The Verve con base en sus derechos sobre la canción, pero Oldham poseí­a los derechos de las notas del sample. Así­ que, finalmente, la banda de Richard Ashcroft perdió todo derecho por la canción.

"Bittersweet Symphony" fue nominada a un Grammy 1999, y debido a la sentencia desfavorable, la nominación fue para Mick Jagger y Keith Richards.

En una entrevista, Richard Ashcroft dijo: "í‰sta es la mejor canción que Jagger y Richards han escrito en los últimos 20 años".

 Después de tantos disgustos con "la melodí­a más bonita del mundo" Richard Ashcroft sufrió una crisis nerviosa y el grupo se deshizo.

 

"Bittersweet symphony" – The Verve

 

Y ahí­ está la punta del ovillo. Lo legal destruye más de lo que construye o preserva. Por la ambición de cobrar regalí­as, puede estropearse no solo una obra original desde su experimentación, sino arruinar vidas enteras.

Seamos sinceros: La orquestación de Los Stones y el tema final de The Verve solo tiene un leve parecido y uno podrí­a hasta pensar que fue casual.

 

Ahora un listado rapidí­simo para entretenernos luego buscando en Youtube:

 

1) Los Fabulosos Cadillac tuvieron que pagar y compartir derechos por su super hit "Matador", con Olodum por las similitudes con la canción "Jeito Faceiro".

2) "Estás frito angelito", de Patricio Rey y sus redonditos de ricota tiene un parecido muy sospechoso con "Kashmir" de Led Zeppelin. Calificación: Inspirado.

3) "Sweet Home Alabama", de Lynyrd Skynyrd tiene el riff más utilizado por… por el resto de las bandas del mundo. Calificación: Homenaje.

4) "Fuego Fuego", de Intoxicados ostenta un estilo calamarezco, tan parecido a toda la discografí­a de Calamaro que hasta el propio Andrelo canta en la versión de estudio. Calificación: Inspirado.

5) The Door, con "Hello I Love You", robando a The Kinks su tema "All day and Golden age". Calificación; Choreo.

6) "La argentinidad al palo", de Bersuit Vergarabat, se sostiene sobre un riff muy parecido, casi calcado de "Jam Back at House" de Jimy Hendrix. Sin embargo el ritmo folklórico con el que los sostienen, salva a la Bersuit de haber choriado, por lo tanto la clasificación es: Homenaje.

7) "La balada del Diablo y la Muerte" de La Renga, arpegea sobre un tema de Iron Maiden llamado "Children of Damned". Clasificación: Choreo

8) Otra de los Redondos que es para caerse de orto (caerse redondo) es el riff de "El pibe de los astilleros", tan particular y caracterí­stico. La similitud con el riff de "Shove" de los (casi desconocidos por estas pamapas) es aplastante. Calificación: Choreo a mano armada.

Y les sumo video de uno de mis últimos descubrimientos:

Marilyn Manson con su tema "Mobscene"

…copiando a "Be Aggressive", de Faith No More

 

Podrí­amos seguir nombrando casos hasta que nuestro presidente gobierne para los pobres, pero creo que la idea se entendió.

Estas cosas que mezclan lo legal y lo artí­stico provocan momentos muy delicados a la hora de respetar la cultura. ¿Quiénes en un juicio pueden determinar que una obra de arte es tal o es otra cosa? ¿Un abogado, un juez? ¿Qué especialistas determinarán el dolo del infractor y la originalidad del damnificado? ¿Son autoridades competentes en la creación de arte?

El caso de Katchajian y Marí­a Kodama es emblemático.

El caso de Radiohead y Lana del Rey es el que estuvo en boga hace pocos meses. Lana del Rey asegura que "Get Free" no es un plagio de "Creep", y los abogados de Radiohead dicen que sí­ y exigen el 100% de los derechos.

 

Reflexiones finales

Copiar o no copiar. Reutilizar los materiales de la cultura para seguir creando materiales nuevos, o intentar la utopí­a de lo nunca creado. Entre estos accionares se ubican hoy los artistas. Obvio que nunca falta el que cree que está fuera de la cultura y puede crear cosas desde cero: a este lo que siempre le sale, si es que le sale algo, es un remedo de lo que ya está contado, un monigote disonante de lo ya hecho.

En cambio, el artista que se para sobre su tradición, que lee, escucha y ve todo lo que puede de su disciplina, ese sí­ puede largarse a crear arte con  resultados mejores.

¿Los Beatles inventaron el rock? No, estuvo antes Elvis, que fusionó el Rythm and Blues de los negros, y estos últimos usaron las melodí­as del Blues y el Gospel más las canciones folklóricas que aprendieron. Y estas canciones vinieron de los esclavos africanos, y así­, y así­, y así­.

Otra cosa para pensar: los fans, el público, los melómanos, el consumidor de música involucrándose e interesándose en los temas legales de sus artistas favoritos, ¿qué nos pasa con este tema? Llevamos la música que nos gusta tan adentro, tan en la piel que perdonamos muchas cosas a nuestros artistas favoritos. Las afrentas contra ellos las sentimos como dirigidas a nuestros familiares o amigos, o a nosotros mismos. Por lo tanto que nos digan: Tu Banda Favorita, copió este tema de Fulano de Tal, nos parece algo inaudito.

Pero si comprendemos, como venimos diciendo, que la música viene previa a nosotros, que la cultura ya estaba antes de nuestro nacimiento y que la heredamos de formas diversas, puede que ahí­ no nos hagamos tanto problema por estos temas que en definitiva importan cuando llegan a instancias legales.

Pienso en la televisión (cuando todaví­a era un medio importante) que de tanto hablar de sí­ misma hizo que a los televidentes les interese el rating y participaran en las peleas como competencias personales. Tanto el rating como los juicios por plagio no deberí­an ser cuestiones que a los consumidores les debieran importar al punto de no poder disfrutar del arte.

¿En qué cambia nuestro gusto por una canción al enterarnos de que tiene elementos copiados de otra? ¿Acaso no escuchamos covers y los disfrutamos incluso tal vez más que a los originales? Pensemos en "All Around the Watchtower", de Bob Dylan, versionada por Jimi Hendrix quién la hizo mucho mejor y la volvió famosa. O mejor aún: pensemos en la canción "Stan" de Eminem, que utiliza el estribillo "Thank You", de Dido. ¿Acaso una es mejor que la otra? Ambas son buenas composiciones. ¿Hace menos artista o le quita mérito a Fito Paez el haber copiado un tema de Stevie Wonder? Aunque cause gracia y sea divertido señalar esto para poder decir cosas malas de Fito, hay que saber que no cambia nada. Que los méritos del rosarino siguen ahí­ intactos.

Prueben quedarse escuchando con atención las canciones que les gustan. Seguramente podrán reconocer, flotando como un fantasma, la canción detrás de la canción.