Existe porque se lo copia

Existe porque se lo copia

Desde un acercamiento rápido, Internet y la copia se llevan muy bien. Razones no faltan para sentirse así­: copiar un video, una foto o cualquier tipo de información audiovisual nunca fue más fácil. Desde hace ya años, tomándose turnos, los distintos actores de la industria cultural se encargan de enseñarnos lo mala que es la copia, lo dañina que es para sus creadores y para la creación de contenido. Otros, en cambio, aprovechan y hacen de la copia un modelo de negocios que desplaza el debate a la fuerza.

Walter Benjamin dedicó parte de su obra a analizar la manera en que nuevos formatos y tecnologí­as de la producción cultural daban lugar a nuevas prácticas, nuevos reacomodamientos del arte y la cultura, nuevas maneras de definir lo que ya se hací­a, lo que se está haciendo y lo que hay por hacer. Es decir: las nuevas modalidades de producción de la cultura son necesarias para la aparición de la nueva práctica, del nuevo saber, pero sin estos últimos no es capaz de desplegar su novedad.

¿Cómo se vincula esto con el panorama actual de Internet? De muchas maneras. La llamada "piraterí­a" y todas sus facetas es un tema interesantí­simo que siempre tiene algo nuevo para decir. Pero, por más que acá adquiera un nuevo matiz, la piraterí­a ya existí­a bajo otras formas antes del mundo digital.

En cambio, en este escrito me gustarí­a abordar rápidamente dos fenómenos novedosos —a su manera— que precisan para su existencia de la facilidad que Internet ofrece a la hora de copiar: el fanfiction y los memes. Uno de ellos toca de lleno a la literatura, el otro implica al mundo escrito.

 

Fanfiction, la fermentación de una obra literaria

 

El fanfiction parte de la copia en dos niveles: el primero, quizá menos clave, es la facilidad de reproducir y distribuir una obra de ficción cualquiera. El segundo tiene que ver con la posibilidad de hacer llegar la historia de un autor amateur, de cualquier persona con una computadora y conexión a Internet, a miles de personas que tienen gustos en común con uno. Escribir fanfiction es una práctica que crece primero a partir de los foros y los grupos online de intereses en común, después en los sitios y redes sociales que invitan a esto, y por último en las empresas de contenido que incitan a los fans a producir.

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Wattpad es uno de los sitios más conocidos a la hora de generar y difundir fanfictions entre usuarios.

 

Muchos conocen el caso de J.K. Rowling, la autora de la saga de Harry Potter, que empezó oponiéndose a cualquier tipo de literatura hecha por sus lectores sobre el universo de su obra. Después, quizá mejor asesorada, terminó promoviendo este fenómeno, para terminar creando la página Pottermore, con su propio foro (https://my.pottermore.com/wizarding-world-book-club).

El fanfiction generalmente aparecerá como forma de pertenencia a un grupo o comunidad, como manera muy de nuestra época de sentirse más involucrado con la obra que se disfruta. Y es probable que, desde que algunas de estas producciones amateur acabaron como libros exitosos —el caso de 50 sombras de Grey es de seguro el más emblemático—, ciertas personas también escriban con la fantasí­a de acabar ellas mismas como autores con su propia base de fanáticos.

Más allá de cualquier juicio de valor sobre esta práctica que tiene a los adolescentes como protagonistas mayoritarios, el fenómeno habilita investigaciones muy relevantes, imprescindibles para entender la manera en que se lee y se escribe hoy en dí­a. Y estoy seguro de que casi cualquier escritor, cuando su egoí­smo literario puede más que su esnobismo literario, amarí­a tener su propia base de fanáticos que disfrutan de su obra lo suficiente como para discutir sobre ella, para insultar a desconocidos en Internet por ella, para tratar de ensancharla y hacerse parte de ella.

 

Los memes, la mitosis del pensamiento y lo audiovisual

 

Cualquiera fue parte de esto: veo en una red social un meme que me parece gracioso o relevante a un tema que se está discutiendo. Guardo ese meme y lo paso a uno de mis grupos de WhatsApp. Recibo algunos "jajaja", alguien escribe "Muy bien Martin!". Uno siente la satisfacción de haber sido ocurrente, de ser hasta creativo. Uno sabe que hay cientos o miles de personas que ya hicieron lo mismo, las personas que vieron el meme que mandé saben que yo no lo hice, pero la sensación compartida de inventiva está ahí­.

El meme existe porque se lo copia. Si no se lo ve y se lo usa mil veces, en distintos contextos, desde distintas personas y con sus mutaciones necesarias, no tiene sentido, desaparece, no nace de verdad. A nivel colectivo, el meme es una herramienta tan poderosa que genera opinión, que se lo usa fuera de la vida digital, que colabora con la influencia o la difamación de ciertos partidos polí­ticos, de gobiernos. Tan poderosa que la persona que protagoniza el meme —siempre que sea una persona— puede conocer la fama o la humillación, la adoración ciega o el odio ciego —que muchas veces coexisten— de la masa anónima.

 

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9gag uno de los sitios con mayor vigencia en la generación y difusión de memes. Cualquiera que pase una temporada en este sitio puede ser testigo y partí­cipe de la manera en que un meme colabora en la instalación del sentido común, de lo que es normal pensar y opinar.

 

Si uno quiere exhibir un argumento a alguien de manera rápida y efectiva, sobre el tema que sea; si uno quiere hacer valer una opinión y asegurar que la mayor cantidad posible de personas le preste atención y la reproduzca, ¿qué recurso va a usar? ¿Cómo no ser partí­cipe de algo tan vigente y ambiguo y maleable? ¿Por qué desprenderse de eso?, podrí­a uno también preguntarse. Más importante es pensar el fenómeno.

 

Al final del dí­a, ambos fenómenos comparten otro rasgo en común: los dos responden a una necesidad de sentirse parte, de entender un lenguaje común y sentirse también productor —o difusor, que a veces es lo mismo— de ese lenguaje. ¿Existe hoy mejor manera de saberse parte de algo que copiar y repetir, copiar hasta redefinir la copia y convertirla en algo más, en condición necesaria de la creación y de lo nuevo?