Otros sexos

Otros sexos

Otro Logos. Signos, discursos, polí­tica.

Elsa Drucaroff

Edhasa

476 páginas

 

Esta reseña se publicó en el suplemento literario del diario Perfil

 

Hace ya unas cuantas décadas que la crí­tica literaria y la reflexión académica sobre el arte se vio felizmente contaminada por otros discursos y otras prácticas que no responden solo al mundo encorsetado de la estética en sentido clásico. De algún modo, esta lí­nea reflexiva recupera una concepción del arte y la literatura como una expresión humana que está todo el tiempo atenazada por las tensiones sociales y polí­ticas de su tiempo. Los llamados "estudios culturales" y el "comparatismo" en los estudios literarios fueron expresiones académicas concretas que mostraron este ensanchamiento en la reflexión teórica. Por otro lado, este movimiento dio la bienvenida a un pensamiento clavado en la tierra; quiero decir: ¿es lo mismo una mujer que escribe y piensa en un paí­s periférico? Y más acertadamente: ¿cuáles son esas diferencias, o cómo se pueden leer las mismas en la expresión artí­stica? Y, además, esas diferencias, ¿tienen connotaciones polí­ticas determinadas?

Elsa Drucaroff escribe un libro de reflexión teórica que se suma con pertinencia dentro de esa tradición. Parte de un texto concreto, un notable cuento de Julio Cortázar, Las puertas del cielo. Pero no se detiene en lo formidable de su factura, que da por descontada. Lo que le interesa, en todo caso, es un problema que para la estética tradicional es un problema subalterno: ¿cuál es el imaginario sexual en juego en la economí­a del relato? Y, además, ese imaginario, ¿supone algún tipo de valoración prejuiciosa de lo que consideramos "hombre" y "mujer"? Este es el puntapié desde donde Drucaroff se embarca en un recorrido reflexivo que tiene dos direcciones paralelas: la crí­tica al concepto de clases del marxismo y la crí­tica al concepto de diferencia sexual del psicoanálisis. Para llevar a cabo dicho recorrido, Drucaroff, se vale de una serie de autores con los que discute ciertos postulados del marxismo y del psicoanálisis. Raymond Williams, Benjamin, Horkheimer, Adorno, principalmente para discutir no tanto a Marx, como los lectores dogmáticos de Marx. Y Butler, Irigaray, Muraro y Rozitchner, para discutir los postulados de Freud y Lacan acerca de la diferencia sexual. En definitiva, la discusión central se puede resumir en un eje muy propio del pensamiento occidental del siglo pasado: cómo sostener una teorí­a que evite lo más posible la substancialización.

El estilo de Drucaroff es un estilo visceral, donde la discusión nunca se cierra en los códigos acomodaticios de la academia, al contrario: Drucaroff nos habla de frente, mostrando sus cartas todo el tiempo, como si buscara despertarnos de la duermevela de nuestros prejuicios. Tal vez por eso, no sorprenda la utilización de la primera persona en un ensayo en el que se esperarí­a el anonimato del plural mayestático.

Este es un libro que propone de manera declarada la discusión: hay postulados revulsivos, hay postulados discutibles, hay postulados excesivos, hay postulados necesarios, y hay postulados pedagógicos. Pero ninguno es indiferente.