Cóctel de camarones

Cóctel de camarones

La cloaca

Guillermo Ferreyro

Paisanita Editora

2019

298 pp.

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La cloaca fluye. Como es deseable que lo hagan las cloacas de todas las ciudades del mundo para que no nos tape la mierda (si se me disculpa el exabrupto). Pero acá no me estoy refiriendo a una cloaca literalmente hablando, aunque en la historia haya una, literal o no, simbólica y concreta. Estoy hablando de la novela que Guillermo Ferreyro escribió, envió al concurso de Primera Novela Sergio Galindo en 2018 y con la cual ganó el primer premio. ¿Qué quiero decir con que fluye? Quiero decir que, aunque dividida en capí­tulos, cada uno de ellos incluso titulados, todo el texto es un continuo en el que, estando yo enfrascada en la lectura, perdí­ de vista el paso del tiempo, la transformación del narrador –tanto en un sentido cronológico como psicológico—, y el enrarecimiento de la realidad, que nunca empieza demasiado coherente pero que, sin duda, va subiendo el grado de delirio página a página.

La cloaca es un coctel interesante de absurdo, fantástico y referencias históricas. La voz de un narrador poco confiable nos va llevando por una serie de aventuras, mediocres al comienzo y faraónicas pero poco claras hacia el final, siempre desde una lógica particular y, valga la contradicción, poco lógica. Todo esto es, a mi entender, un genial logro de Ferreyro: dejar claro desde el comienzo que quien nos va a guiar a lo largo de esta epopeya es un niño que deviene adulto (casi sin que nos demos cuenta), que nada tiene claro, incluso cuando todo parece encajar y tener una explicación indiscutible. ¿Por qué la calle en la que vive se llama Camarones? ¿Qué oculta su padre en ese cuartito lleno de frascos y una bitácora con textos y dibujos enigmáticos? ¿Qué traman su madre, la vecina, un amigo de los padres que parece de los servicios, el viejo de la cloaca? ¿Cómo es que todo, finalmente, cuadra con claridad (para nuestro narrador) en un plan para vengar la derrota de Malvinas?

Sin tiempo y sin bordes. Abajo y arriba. En tierra o en altamar. En la referencia a la dictadura y a los desaparecidos sin hacerlo nunca explí­cito. En un vaivén entre el delirio, la oniria y una orilla siempre frágil y cambiante de cordura, La cloaca es una historia de supervivencia, de desesperación por encontrarle sentido a la vida, al amor (tan escurridizo) y a la historia. Hacerse a los ponchazos, construir la motivación inexistente y dejar en claro que, en definitiva, cuerdos o no, somos nosotros mismos quienes creamos y le damos entidad a nuestra realidad, somos quienes nos hacemos de recursos para fluir y no quedar estancados en las vicisitudes negativas de la vida (por no decir, de la mierda).