Una ley y una orden

Una ley y una orden

Honrarás a tu madre 

Ingrid Proietto

Ediciones del Dock

Buenos Aires, 2017

101 pp.

 

 

El título de esta novela de Proietto es una ley y una orden, es una de esas frases que están hechas para ser cumplidas sin titubear, sin pensarlas mucho y sin cuestionarlas: un mandamiento.

Ahí ya está contenida toda la novela (o crónica o memoria o lo que sea…). El libro de Ingrid Proietto pone esa primera frase del título entre comillas, la muestra y nos invita a pensar en su verdadero significado, el campo de aplicación de la norma,su capacidad —como todas las leyes— de unificar y normalizar formas de vida y su funcionamiento social de metro y baremo con el que se miden las vidas de todos nosotros.

Hay que leer apenas unas páginas para entender que, con este libro, Ingrid Proietto nos exige que nos detengamos a mirar el modo irreflexivo con el que muchas veces sostenemos un mandato solamente porque nos queda cómodo, porque ignoramos o porque no tenemos el valor de enfrentarlo. A esa comodidad para avanzar por las cosas en más de una situación la llamamos “lo sagrado”. Por ejemplo, en este caso, a la madre.

Desde el inicio el libro nos plantea que la frase del título se va a poner entre paréntesis y se va a observar el modo en que funciona en la sociedad. El hecho de que opere como una ley  concentradora de poder, distribuidora de jerarquías y arma de la repetición y la monotonía hace que nos volvamos con sorpresa a mirar a una narradora que desarma el lugar común. Dice que esa madre no es la madre a la que se le rinde homenaje, sino a la que se observa como lo que es: una mujer suicida, manipuladora, obsesionada con la competencia desleal con sus hijas, desinteresada por el éxito de alguna de ellas, concentrada sobre sus sentimientos, sus dolores y su egoísmo.

Sería injusto nombrar esta novela como un proyecto filosófico porque, además de construirse como un planteo crítico, Honrarás a tu madre es también una novela humorística en la tradición de las mejores novelas de humor argentinas. Una mezcla de Fray Mocho con algunos cuentos graciosos de Rodolfo Walsh o con la acidez de la crónica de María Moreno. Honrarás a tu madre es, antes que otra cosa, un relato irónico y ácido sobre la vida entre mujeres (abuelas, madres, hermanas) y sus pactos secretos, sus silencios cómplices, los senderos oscuros del matriarcado.

De modo que la novela está armada como un torrente de internaciones, pastillas, psiquiatras, tratamientos contra el suicidio y la depresión, diagnósticos, mientras unas hermanas se crían y observan el devenir de una mujer, la madre, que no puede estar a la altura del rol que le es demandado.  Y la acumulación de tragedia y de dolor da un efecto cómico, grotesco y desafiante. Porque entre esos personajes hay un pacto familiar en el que no existe el amor; o sí, pero de maneras muy salvajes. Honrarás a tu madre desafía a los lectores a buscar un lugar muy difícil y muy poco frecuentado: no ala duda adolescente de mirar a los padres como culpables, sino a la lucha porsobrevivir al desastre familiar y tratar de salir de ahí con un mínimo de lenguaje, con una voz.

Si algo tiene la novela de Ingrid Proietto es esa honestidad que no trata de embellecer innecesariamente o que no busca perdonar ni ser perdonada. Por el contrario, es un texto que se enfrenta, que desafía, que se planta en la incomodidad de la palabra que no debería decirse; un texto que no busca mirarse en el espejo de la honra ni en la mirada de la madre. Y en ese sentido es como una novela de liberación. El texto de una que se escapó de un lugar al que, al escribir este libro, te avisa que ya no vuelve.

 

¿Cuál sería el género de este libro?

Es una novela corta, no me gusta decir nouvelle. Es la primera vez que escribo una novela. Siempre pensé que jamás podría estar tanto tiempo hablando de lo mismo.

¿Cómo pensaste, si es que lo pensante, ese lugar de narradora un poco cínica, un poco humorista, un poco ácida?

Creo que mis narradoras siempre son un poco cínicas, un poco humoristas y un poco ácidas. Pero en este caso supongo que necesité agudizar esas características porque de otra manera el tema se volvía demasiado denso. Sin humor, este libro sería inabordable.

¿En qué sentido te parece que el lugar social "madre" aparece criticado en tu novela (perdón por decirle novela, no sé si te parece...)?

La narradora no da posibilidad a encontrarle la vuelta al mandato de la madre que siempre debe ser buena y que, cuando parece mala, también es buena porque está siendo así para educar, para sacar lo mejor de la hija. Ese estereotipo de las publicidades donde la madre no es la amiga y le dice cosas horribles a su chica adolescente, pero a la noche le pone el aparato para que no la piquen los mosquitos. La madre "Marolio", digamos, se rompe en mil pedazos en esta novela. No hay madre que siempre quiera a sus hijos. Como si el combo llegara así: parís y amás a tu hijo sin fisuras. Acá eso se desarma. Y más se desarma todavía cuando aparecen los lectores y se sienten identificados. Y manifiestan cierto alivio: "uy, yo también tengo una madre así, no estaba loco".

Es un libro donde esa posición de la madre (que es tan protegida en la Argentina, y parece tan incriticable) es puesta en cuestión y sobre la que hay una mirada crítica. ¿El lugar de la madre fue algo que te preocupaba en tu vida?

La narradora cuestiona ese lugar desde un lugar híper crítico, es cierto. Sin embargo yo me muero si uno de mis hijos llega a sentir que no lo amo. El otro día me contaron que mi hijo,una vez enque yo estaba muy enojada y lo peleaba, le dijo a su novia: si no me quiere mi mamá, quién me va a querer. ¿Ves? Él, a pesar de la madre tremenda que le tocó en suerte, tiene instaladísimo el mandato. Y yo no me quedo atrás. Casi me muero cuando me lo contaron. ¿Cómo pude hacer que mi hijo sintiera algo así? Tranquilidad que tengo psicoanalista y ya me está poniendo en caja.

Lo que más me impresiona y divierte del libro es su carácter analítico y un poquito perverso, ¿pensás este libro como un libro feminista?

No. ¿Cómo sería un libro feminista? Lo que por ahí alguna vez pensé, equivocadamente, es que era un libro más para mujeres. Sin embargo recibí comentarios increíbles de lectores varones. Aunque algo que observé en este tiempo es que las lectoras mujeres se desgarran al leer esta novela, les duele la panza, no pueden dormir, no la quieren leer de noche. En cambio, los varones se cagan de risa. No puede ser tan hija de puta, dicen, y pasan de página ansiosos para ver qué otra turrada se manda Lalo (la loca de la madre de la narradora).

 

Ingrid Proietto nación en Buenos Aires en 1970. Es narradora y periodista. Publicó Son las armas del general (Nusud, 1992), Tres de cada nueve mujeres son felices (Peak a boo, 2013) y Honrarás a tu madre (Ediciones del Dock, 2017). Participó en Una terraza propia, nuevas narradoras argentinas (Editorial Norma, 2006) y algunos de sus relatos fueron publicados en antologías y suplementos culturales de la Argentina, México y España.