La hija menor

María Laura Decésare ha escrito tres libros de poemas. Uno, inicial, se llama La letra muda, salió publicado por Ediciones del Dock a fines del dos mil diez. El segundo, en la misma editorial, la primavera del  2012, y se llama Vida de gatos. Por último Somos lo que damos, en agosto del 2015 también en ediciones del dock. Y ahora se publicará, en octubre de este año, La hija menor, en la colección del Pez Náufrago.

En los tres libros llama la atención la delicadeza compositiva de Decésare, que logra decir intensamente, pero con un ritmo y una retórica elegante los motivos de sus poemas. Daré un ejemplo, casi  fuera de lo común en su escritura: “El vestido cae al suelo, / sumisa bebo el néctar / amargo mientras suelto su corbata / y él, como un perro se encadena.” (de La letra muda). Vemos aquí una imagen violenta tratada de la más fina manera como lo hace en innumerables poemas de libros posteriores. Así, al final de Vida de gatos, una obra sobre el amor donde los gatos parecen alter egos de los seres humanos, pero mejorados, la poeta remata con un poema que se llama “Pasión” donde el gato “intenta sostenerla con su ronroneo /(pero) no alcanza para aliviar / el peso de la cruz.”

En su último libro publicado,  con el hermoso nombre de Somos lo que damos, la muerte del padre lo atraviesa todo en la fina retórica de Laura Decésare. Eso, y los finales inesperados como el Ting! de un triángulo en la delicada música de cámara de sus poemas. Así:  “En el pico trae un mensaje / que dice…¿qué dice? / Nada.” O “Una voz me dice: tenés demasiados pájaros en la cabeza, / (…) No dejaré de darles alpiste, / perdiste.” O en el final del poema “La voz del padre”: “Tal vez intenta frenar/ mi desvelo y en su lengua / me dice; ya pasará, nena.”

Estos son los timbres de la música de María Laura Decésare, que alumbra ahora su último libro: La hija menor. Los dejamos con algunos de sus poemas.

                                                                                                     

Con sus manos

Papá hizo grandes cosas:

de la tierra levantó nuestra casa

y aunque no tuvo doctorados

fue un experto haciendo radios.

Las hacía de todos los tamaños.

Mamá cuenta que leía

folletos y manuales con entusiasmo

e incluso un día

la sorprendió haciendo un televisor.

Él sabía bien de oficios

y sus manos fueron el instrumento,

tenía el don de dar forma

a lo minúsculo

como esa radio que tengo frente a mí

y a la que observo con puro gozo

de haber visto

lo que un padre es capaz de hacer.

 

Camino a casa

De memoria voy

por el camino que me lleva

a la casa materna,

desde la plaza veo el molino

al que pocas veces me atreví a subir

para ver desde lo alto los techos,

no cualquiera tiene uno en su patio.

Cruzo la puerta, atravieso el jardín

mientras tarareo una canción.

Que pase lento el tiempo, pido

para mis adentros.

La misma escena: mamá en el sillón,

yo de rodillas le abrazo las piernas

y dejo que sus manos me despeinen.

Una caricia repetida

que me vuelve niña y me trae

sin paradas intermedias,

derechito

al comienzo de todo.

 

 

Después de las doce

Una cáscara de naranja cae al suelo

como un remolino que gira en su intento

de ser más grata a la vista y lo consigue,

con ella algo se mueve

en mi interior y me hace reír.

Puedo verme girando en Nochebuena

mientras mi hermano apaga una luz

y arroja talco por los aires,

mi capa cae al suelo y la mujer

maravilla aparece.

Cuánta alegría detrás del disfraz,

esa mujer que puede con todo

me hace bailar y saltar a cielo abierto

con una dicha que perpetúa la mirada

de niña a la que me aferro.

 

Irse

Volver es una forma

de alcanzar lo que creímos

perdido: una mirada, un libro,

el nombre de lo amado.

Una voz insiste y me dice:

no cruces esa puerta.

Pero ya es tarde,

desobedezco, salto y canto

como un grillo.

 

 

María Laura Decésare nació en Rufino, provincia de Santa Fe, Argentina, en 1969. Reside en Buenos Aires. Estudió Ciencias de la Comunicación y es Técnica Superior en la Corrección de Textos. Publicó los libros de poemas: La letra muda (Ediciones del Dock, 2010), Vida de gatos (Ediciones del Dock, 2012 – reeditado en 2015), Somos lo que damos (Ediciones del Dock, 2015) y La hija menor (colección Pez Náufrago de Ediciones del Dock, 2017). Integra la antología Décima Convergencia Internacional de poemas "JUNÍNPAÍS2011" (Ediciones de las tres lagunas, 2012). Sus poemas fueron publicados en revistas gráficas y virtuales de Argentina, Chile, México, Colombia, Francia y España. Recientemente, poemas del libro Somos lo que damos fueron traducidos al francés y al italiano. Administra el blog: La letra muda: http://mldecesare.blogspot.com.ar/

Diana escribió esta presentación durante 2017 mientras preparábamos el Nº2 de la revista.