La poesía de los dragones

La poesía de los dragones

Tiempo de Dragones. El elegido en su soledad.

Autora: Liliana Bodoc

Plaza & Janés

Buenos Aires, 2017

248 pp.

 

Esta reseña se publicó en el suplemento literario del diario Perfil el 13 de agosto de 2017.

La irrupción de J. R. R. Tolkien en el panorama de la literatura fantástica anglosajona significó una erupción volcánica de dimensiones inimaginables. La publicación de El Señor de los anillos a mediados del siglo pasado tuvo un efecto de lectura crítica que, en algún sentido, fue injusto y hasta devastador: la compleja y rica tradición del género quedó tristemente opacada por el esquema conservador del escritor inglés. A partir de entonces, pocos autores lograron sacar la cabeza del círculo estrecho y asfixiante de los fanáticos. Sin embargo, el género sigue siendo un panorama amplio en experiencias de escritura. Y en algún sentido sus claves pueden ordenarse en dos vertientes: una serie de escritores que ponen el acento en la estructura narrativa y otros que experimentan con las posibilidades poéticas que el género brinda. Steven Erikcon, Joe Abercrmbie, Michael Moorcock, Brandon Sanderson, y George R. R. Martín podrían ser del primer grupo. Ursula K. Le Guin, China Mieville, Mervyn Peake y John M. Harrison, del segundo.

Liliana Bodoc hace un ajustado y preciso equilibrio entre las dos vertientes. En esta segunda entrega de la saga Tiempo de Dragones, Bodoc sigue desarrollando las líneas narrativas que sembró en la primera. En ese sentido, asume la condición eminentemente arquitectónica de la trama: muchos personajes que se entrecruzan, sobre todo, en una sola escena; dos pueblos (los Tzarús y los Dratewka); dos continentes (Merec y Terentigani) embargados en salvar o matar a una dragona blanca de poderes enigmáticos.

Pero lo que realmente sorprende del libro de Bodoc es la vena poética que la escritora asume para narrar. Es una escritura despreocupada de la descripción de cualquier circunstancia y, en cambio, apuesta sus fichas más reconocibles a una alquimia verbal de notable belleza. Doy un solo ejemplo de lo que digo: “Quien no conoce el monte no conoce el verdadero sentido de lo múltiple, y es incapaz de ver los corredores de la humedad, las esquinas de la sombra, los túneles en la maleza. Quien no conoce el monte es incapaz de reconocer, siquiera, cuál es su frente y cuál su espalda.”

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Creo que tu libro dialoga y discute con referentes del género Fantasía Heroica. No sé si es así, pero ¿cuáles son tus lecturas del género?
Definitivamente, es así. Tolkien está en el inicio de mi escritura. No habría podido ni tan siquiera imaginar una novela épica y fantástica sin la lectura apasionada de El Señor de los Anillos y el resto de su obra. Lo mismo puedo decir de Ursula K. Le Guin. Después de la Saga de Los Confines, frecuenté diversos autores del género. No todos me parecieron serios, no todos me señalaron caminos. Pero hay maestros inconmensurables... ¡Agrego a Martin y a Peter Rotfhuss!

 

¿Qué tipo de lector imaginás para tus libros?

Imagino un lector capaz de deshacerse de la lógica racionalista, de los prejuicios que condenan al género fantástico al estante de la lectura pasatista, efímera y un poco boba. Imagino y deseo un lector capaz de asumir el riesgo de no saberlo todo, capaz de adentrarse en la incertidumbre y aceptar la duda como forma de conocimiento.

 

¿Qué lugar le das vos a la escritura poética?

Lo poético tiene para mí un lugar prioritario y no solo en la escritura de relatos fantásticos sino en toda búsqueda literaria. No pienso lo poético como una acumulación de metáforas y adjetivos. Lo pienso como un modo de acceder a los símbolos. Insisto: no hablo de escribir textos empalagosos, que chorreen jaleas. Hablo de proponer una estética desde el lenguaje. Al fin y al cabo, la literatura no es el qué sino el cómo.

 

¿Cuál es el plan general de Tiempo de Dragones? ¿Cuántos libros faltan? ¿Película?

Pensé, desde el comienzo, en una tetralogía. Ahora mismo trabajo en la tercera parte. En cuanto a la película, origen de este proyecto, quedó postergada. ¿Postergada o anulada? No puedo responder eso por ahora. Sin embargo, he centrado mi interés y mi amor en escribir esta historia. ¡Que el séptimo arte haga lo que quiera!

 

Liliana Bodoc nació en Santa Fe el 21 de julio de 1958. Cuando tenía cinco años, su familia se trasladó a Mendoza. Antes de completar la escuela secundaria abandonó sus estudios, para retomarlos varios años después, ya casada y con dos hijos. Fue entonces que cursó la Licenciatura en Literaturas Modernas en la Universidad Nacional de Cuyo. Luego ejerció como docente de Literatura Española y Argentina en colegios de la misma universidad. A los cuarenta años editó su primer libro, Los días del venado, primera parte de una trilogía de épica fantástica que se convirtió rápidamente en best seller. La saga de los confines siguió con Los días de la sombra y Los días del fuego. Desde entonces continúa escribiendo. Ha publicado catorce obras, entre ellas Memorias impuras y Presagios de carnaval. Sus libros han sido editados en alemán, francés, holandés, japonés, polaco, inglés e italiano. Ha recibido varios premios, entre ellos el White Ravens en 2002 y 2013.