El poeta se detiene y nombra

El poeta se detiene y nombra

Manada

Leopoldo Castilla

Ediciones El Mono Armado, 2009

90 pp.

 

Manada, de Teuco Castilla, abre un universo colmado de imágenes. Mediante el lenguaje construye una voz poética que recorre distintos paisajes. Profundiza en la semántica del cosmos, de los enigmas, de los terremotos, de los aullidos que nos acerca a lo inmenso.

Sus poemas se distinguen por cómo trabaja la respiración: aparecen versos en movimiento, espacios en blanco; crea distintos dibujos con las palabras. Se puede considerar que hay una intencionalidad, ya que expresa: "Mientras el lenguaje desliza/ callando su grafí­a". Entonces nos adentramos en un mundo donde "el idioma divide o usurpa la forma"

Desafí­a a la adversidad diciendo: "Sobrevuelo la tierra/ la tiemblo/ igual que una lluvia que no ha caí­do todaví­a".

Las metáforas de Castilla irrumpen y sorprenden. "Soy una señal/ debo amamantar a mi madre/ después volver al sol". El verbo resulta fundamental a la hora de la construcción poética; y su uso desconcierta o encandila, dándole amplitud a su imaginación. Se ve con este verso, la "Mudez del cielo"

En sus poemas permanentemente hay hombres, que luchan, que defienden su territorio, que dejan huellas y mueren. Se percibe la devastación, las tragedias, el rencor, la venganza que perduran en la memoria de la humanidad. "Descendí­amos entre los astros / algunos fuimos hombres/ otros llegaron a ser luciérnagas".

El poeta se detiene y nombra: animales, sucesos y elementos de la tierra. "Enmudece como una mariposa negra"; "el tigre tatuado por las llamas del sol". En sus obras surgen señales esperanzadoras a pesar de la sensación de caos que se existe contantemente. "A muerte/ es la batalla de los nacimientos".

Castilla nos acerca a lo vegetal y animal, con una energí­a inigualable. "El pavor de la hiedra, el silbo del bambú". Aparece lo lí­quido como algo indispensable en distintos momentos del poemario. "El agua desgarrada, el deshielo del universo, el mar estalla en su risa de cuarzo".

La manada es el punto central de este poemario y en el que se desarrollan distintos temas enlazados con la naturaleza. "la manada se vuelve firmamento". Pareciera que alguien "Desencadena las especies y el hombre se ve entero en el ojo del animal/ dentro de una gota"

Además hace referencia a los muertos, a los ancestros que no se esfuman de la conciencia. Se aprecia una hermanad, algo que nos iguala a la hora de morir; el Teuco lo remarca: "caen todos abrazados/ creyéndose/ a una larga muerte pensativa".

Los poemas son sólidos e intensos como los árboles de esa selva que describe. Sus palabras tienen un peso y un ritmo que logran una musicalidad que permite el disfrute en la lectura.

Los poemas de Manada nos invitan a un recorrido que va desde lo caótico hasta lo paradisí­aco, llenándonos de una belleza necesaria. Provocan una emocionalidad que conmueve hasta el último verso.

Hombres, animales, elementos de la tierra se hermanan en "manada", en un poemario potente donde todo tiene trascendencia, el mismo origen y el mismo destino.