Hermano, siempre maravilloso

Hermano, siempre maravilloso

Manada

Leopoldo Castilla

Ediciones El Mono Armado, 2009

90 pp.

 

Fue por este libro que conocí­ la poesí­a del Teuco, hace muchos años, muchos. Lo presté a esas manos que no devuelven. Y lo reencontré en Parque Centenario. Este ejemplar ya habí­a tenido un dueño, según las letras del propio Castilla en la dedicatoria: hermano, siempre maravilloso. Y aplico esa frase a sus ediciones.

En Manada, una vez más, el Teuco nos lleva de viaje al mundo y, de allí­, a su interior. Nos convierte en ojos deslumbrados, en su mano ávida. Somos manada, animal humano, estampida de palabras, el origen y el fin. Nos bautiza en tibia agua de rí­os, vivimos mil años en sus rutas, nos inunda de paisaje y alarido.

"El hombre se ve entero en el ojo del animal / dentro de una gota / cayendo todaví­a en el aluvión de los astros" dice y renace en Manada la poesí­a, con la ferocidad del verde. En su lengua y en el eterno juego de reutilización de términos que propone, nos pasea de la raí­z al cosmos, de lo húmedo y oscuro al alumbramiento.

Es un poemario para recorrer en orden –ni siquiera un prólogo que nos obstaculice la emoción, este llegar hasta el final en vilo, casi sin respirar– y nadar entre los elementos y su certeza. Leyéndolo, armamos la valija que no será necesaria (porque, ¿qué usaremos si el viaje es al infinito?), pero que servirá para guardar cada esencia, cada verbo atravesado en el trayecto, tantas imágenes que no alcanza con cargar la mirada conocida.

"He deseado el mundo y lo invisible / los he deseado / hasta desnacer" y se derrumban las creencias para reformularse en su léxico, ésa es la magia del Teuco. í‰sa la emoción que transpira Manada en las manos del lector.

Manada, de imprescindible lectura para iniciar este viaje que es conocer a Castilla.