Antes y después del viento

Amigos por el viento

Liliana Bodoc

Alfaguara

88 páginas

2017

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Ella se animaba a meter mano en el dolor. No le tení­a miedo. Y sabí­a transformarlo en belleza, sublimarlo para sus lectores. Nos lo devolví­a hecho belleza, hecho poesí­a incluso en prosa.

Así­ escribí­a Liliana Bodoc, así­ encaraba la vida y así­ es Amigos por el viento (Alfaguara, 2017), donde la autora elige, justamente, meterse con la herida aún sangrante hasta encontrar el punto de sutura.

Padres que nos abandonan, madres muertas, peleas familiares, niños desaparecidos, situaciones de riesgo de vida, genealogí­as que podrí­an distanciarnos, enamorados que no logran ocultar sus sentimientos, lo que sufren los que deciden no ser iguales que el resto y los puentes que pueden construirse donde solo hay abismos son algunos de los temas por los que nos lleva este libro.

"En el número dos habita el otro", dice Liliana en las páginas finales de una obra que busca mostrarnos que el encuentro no se da solo en el marco de la alegrí­a, de la felicidad, de la diversión… también surge –y tal vez más profundamente– cuando nuestra vida es arrasada por un viento imprevisible que lo desordena todo y nos obliga a tomarnos de las manos para resistir su fuerza de tornado, hasta que logremos encontrar un orden nuevo. Porque queda claro que nunca será el mismo que antes.

En cada cuento de este libro, el lector es atravesado por la ficción a la vez que por la realidad que en forma de recuerdos se nos impone, porque es imposible no encontrar en cada uno de esos cuentos los vientos propios, los que nos dejaron dando vuelta como trompos y de los que salimos mareados y sin saber para qué lado agarrar. Los silbidos de los vientos propios se mezclan con los aullidos de los huracanes que sacuden a los personajes.

Una espina "entre signos de preguntas", palabras "revestidas con alambre de púas", ¿quién no las conoce?, ¿quién no las ha recibido, sin saber cómo agarrarlas sin lastimarse tanto? Y sin embargo, Liliana nos muestra cómo "sale el sol" y cómo un puente de arena puede unir incluso "a dos hombres a orillas de la guerra".

No hay vida sin vientos de estos que desordenan y arrasan. No hay manera de recomponerse a estos huracanes sin ser dos. No hay forma de que no sea "un antes y un después". No hay dolor contra el que no pueda el amor. Gracias, Lili, por enseñarnos.