Cierta verdad primera

Cierta verdad primera

Ciertas horas de la primavera (poemario)

Autora: Anahí Flores

Ediciones La carretilla roja

Buenos Aires, 2017

 

Sostengo el libro entre mis manos y me dedico a contemplarlo antes de empezar a leer. Es la encuadernación lo que atrapa mi atención. Es el color violeta brillante tan acertado que eligió La Carretilla Roja para esta edición; es la ilustración y es también el título. ¿Hace falta aclararlo cuando las horas son ciertas? ¿Es la primavera esa primera verdad? ¿O se refiere a esa diáfana noción de temporalidad que nos atrapa cuando nos sumergimos en un estado de contemplación, sin más?

En términos de goce estético, el poemario es una belleza en sí. El estilo casi fotográfico que destaca a este yo lírico sumamente impersonal, involucra una sucesión de imágenes parcializadas recogidas de traslados urbanos y distintos ratos en la plaza, observando todo aquello que atraiga su atención de manera natural y espontánea, sin la menor justificación.

Además, muy atenta a la selección de formas polisémicas, esta poeta plantea una clara invitación que involucra al lector en un proceso de emoción indispensable para la construcción del sentido. El lector se sentirá invitado y bien recibido en esa plaza, donde todo lo que pasa parece estar ligado a la oportunidad de develar una cosmovisión mucho más amplia; una mediante la cual la percepción capta la sincronicidad, los hilos que mueven las cosas, ese otro plano detrás del plano evidente. Acierta Jorge Aulicino en la contratapa cuando comenta, citando a Carl Jung, que “absolutamente todo lo que sucede en un instante tiene la índole peculiar de ese instante”

Obviamente, no voy a adelantar el final; pero sí quisiera resaltar la capacidad de la autora para recrear un lapso que, una vez  observado,  no podría acabar de otra manera.