Impermanencia (editorial)

Impermanencia (editorial)

El alma es una expresión lingí¼í­stica hoy en dí­a. Ya no sabemos ciertamente si existe, casi no nos preocupamos por esos debates y, sin embargo, aun los más agnósticos de los agnósticos, o el más materialista de los materialistas, dice: a esto le falta algo, le falta alma.

Paradójicamente, como expresión lingí¼í­stica, decir que algo tiene alma es un modo inequí­voco de indicar un plus que le otorga vida a ese objeto, a ese proyecto, a ese lugar, a ese lo que sea. Lo mismo al revés, algo sin alma es un desecho, casi un acto criminal, o peor: la indiferencia más abyecta, la dejadez menos perdonable.

Y en este sentido, este proyecto editorial, esta revista, tiene alma: una fuerza vital que la hace vivir más acá de los múltiples contratiempos de la realidad nacional, y más acá de nosotros mismos, como si existiera un empuje ciego que nos arrastra y nos protege, nos transforma, nos convierte en encarnaciones destempladas de jóvenes vanguardistas de principios del siglo XX.

Este es el último número de nuestra primera temporada, aunque en el impás vamos a seguir compartiéndote reseñas y alguna que otra sorpresa.

En unos meses volveremos con la misma revista digital, pero con nuevas propuestas. Vamos a ser los mismos, pero vamos a ser otros. Siguiendo el alma de este proyecto.