Mi alma está hecha de luz y tinieblas. No sabe de brumas

"Mi alma está hecha de luz y tinieblas. No sabe de brumas." dijo Victoria Ocampo, en una definición extremista, y se nos cayó el alma a los pies.
Entonces, en este número nos atrevimos a indagar sobre el alma tirando a quemarropa dos preguntas: ¿qué es? y ¿dónde está?
Enterate de qué nos contestaron leyendo este post.
Esperamos que nos vuelva pronto el alma al cuerpo.

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El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española recoge dieciséis acepciones de la palabra "alma". Esta vez preferimos mostrarte las definiciones que nadie recoge, las que pueden cambiar a cada momento, las que nos atraviesan diariamente, aunque no reflexionemos sobre el tema todo el tiempo.

Nos acercamos a más de quince personas con diversos oficios y profesiones a preguntarles qué es el alma y dónde está localizada. Nos respondieron así­:

Débora Mundani, escritora

Lo que pasa con el alma es que no se ve, dice Alejandra Pizarnik en el poema En esta noche, en este mundo. ¿De dónde viene esta conspiración de invisibilidades?, pregunta desde el dolor o la soledad que, muchas veces, son una misma cosa. Vaya paradoja que aquello invisible e inasible tiene el don de darnos cuerpo. Tomamos la forma de nuestra alma. Y nuestra alma es nuestra cultura. Son los fragmentos, recuerdos, experiencias, silencios, gritos, sufrimientos, encuentros y conquistas. Es la fuerza que nos empuja. Es la marea verde. El Ni una menos. El feminismo. Es el camino hacia un nuevo orden social, en este dí­a, en este mundo, donde la conspiración de invisibilidades ya no es posible.

 

Angie Pagnotta, periodista

El alma es el punto exacto de nuestro interior, la parte más entera y VIVA de nosotros mismos.

 

Claudia Fieg, agrónoma

El alma son 21 gramos que hacen que la vida tenga sentido y que no sea solamente biológica.

 

Analí­a Medina, escritora

Es lo que Bart le vendió a Milhouse.

En un papel.

 

Karina Macció, escritora

 

José Ansaldo, escritor

Un algoritmo divino de la conciencia del ser.

Está en algún server escondido en la naturaleza.

 

Andrea Pérez Casas, guí­a de turismo

Es el motor que nos mueve a desear la vida. Es lo que nos hace estar vivos, no el hecho de respirar.

Está localizada en nuestras emociones.

 

Edgardo Ariel Epherra, escritor

El alma es un puro empeño trashumante, huérfano de materialidad, que se mete bajo la piel del bicho humano para guarecerse un rato, y de paso le evita que nazca muerto. 2) Siempre ronda la esquina de la desmemoria y la esperanza, a la intemperie del tiempo, resignada a unos andares sin cobijo, hasta que logra colarse en el albergue transitorio de algún cuerpecito, y (justamente) lo anima a dar el primer paso. Y así­ hace andar al mundo.

 

Álvaro Ruiz de Mendarozqueta, escritor

El alma es lo que integra y sostiene la vida y lo que somos. En tanto que holí­stico, el conjunto se percibe desde la cabeza, detrás de los ojos. A veces la pienso como el Aleph de Borges, un contenedor de infinitos elementos y que el fundamental olvido hace que no suframos lo de Funes.

 

Gerardo Montoya, escritor

 

Macarena Trigo, actriz, dramaturga y productora

A propósito del alma

Los instrumentos de cuerda frotada y pulsada tienen alma. Es una varilla en dispuesta de forma perpendicular en el interior y por debajo del puente. Soporta el peso de la presión de las cuerdas tensadas.

Las tablas de surf también tienen alma. A veces más de una. Atraviesa la estructura de la punta a la cola mejorando su resistencia. Evita que se quiebre bajo el peso del surfista y determina el punto de equilibrio.

El valor técnico y la precisión de su localización convierten el alma en algo útil y deseable. No es menor que una pieza mí­nima cumpla con el fin mayúsculo de soportar presión.

"Dios es presión" me contó un cabalista que dijeron.

Del alma humana sabemos infinitamente menos. Quienes creen en la existencia de un posible espí­ritu, encuentran que en el alma su instrumento. Sólo a través de ella el espí­ritu puede influir en la materia.

Aunque su aleación, infraestructura y ubicación siguen sin determinarse, lo cierto es que todos sabemos identificar a un desalmado. También hemos experimentado en más de una ocasión el deseo de romperle el alma a alguien, recordamos el momento en que rompieron la nuestra y hemos querido vendérsela al diablo sin éxito. Como bien propio está devaluado. Nadie ahorra para comprarse un alma nueva o aspira a otra mejor. Si está, si nos la pusieron, viene de fábrica y es un prototipo experimental con número de serie que resetea en cada reencarnación.

Dicen quienes reencarnan que formamos parte de una bandada de almas, es decir, cambiamos de barrio en cada vida pero los vecinos se repiten. Por eso nos llevamos misteriosamente bien con perfectos extraños y odiamos con saña irrevocable a los de siempre. La cascarita es otra pero el alma permanece. No recuerda pero tiene sus mambos, y sus ecos. Por eso el infierno son los otros. Su burocracia es tan antigua como prolija.

 

Gustavo C. Bedrossian, ingeniero, escritor

El alma es algo a mitad de camino entre el cerebro y las entrañas; entre la razón y la animalidad. Eso que genera cada acto de nuestra vida. Tal vez, el momento donde mayor equilibrio exista en esta dualidad sea el tiempo de sueño. (Ojo: no confundir con "inconsciente").

Casualmente, desde la perspectiva de la anatomí­a humana, lo que se encuentra a mitad de camino entre la cabeza (donde se aloja el cerebro) y el vientre (donde se aloja lo que podemos llamar "entrañas"), es el pecho. Uno se sentirí­a tentado a elegir el corazón como órgano portador del alma. Pero a mí­ no me gusta esta idea. Me parece cursi, melosa e inútil. Hablando desde mi experiencia de vida, percibo a mi alma como una nube que ocupa todo el tórax. Mis actos más sentidos, mis batallas más difí­ciles, se han librado allí­, donde nace y muere el aliento vital.

 

Cecilia Valveson, profesora de yoga, contadora

Al alma la concibo como nuestra verdadera esencia, nuestro verdadero ser, algo que va más allá de nuestra mente, del mundo fí­sico, de nuestro ego.

A mi parecer, es aquello que lograrí­amos percibir si apartáramos nuestros pensamientos, si dejáramos de hacer intervenir a la mente. Esto último es sumamente complejo de realizar de manera totalmente consciente, es por ello que siento que podemos percibir al alma en aquellos momentos en donde la sensación que nos deviene en nuestro cuerpo entero es de expansión, de felicidad; aquella sensación que está más allá de las palabras; aquellos momentos en donde perdemos la noción del tiempo y espacio, y nos invade un sentimiento de absoluta paz.

En la medida que podamos incrementar este tipo de momentos, es que creo que podrí­amos "sintonizar" cuerpo-alma-mente.

Sinceramente nunca me he cuestionado [dónde está el alma] y creo que es una pregunta sumamente compleja, toda vez que podrí­amos pensar que existe un solo alma y que el sentimiento de individualidad nace ya en el mundo material a través de la concepción del ego. Por eso, esto me lleva a pensar que, de todas maneras, no reside en nuestro cuerpo fí­sico, sino más allá del mismo.

 

Fernando Pitossi, investigador cientí­fico en células madres y neurociencia, practicante de chamanismo transcultural, coordinador de grupos de meditación de budismo tibetano

Alma, espí­ritu, Gran Espí­ritu, Dios, Mente, Ser. En varias tradiciones espirituales se habla y diferencia entre estas palabras para definir algo difí­cil o imposible de definir en forma objetiva. Quizás lo mejor es empezar diciendo que creo que "eso" existe. Si bien no está comprobada su existencia en forma objetiva, tengo innumerables pruebas personales de la existencia de "eso". Y entonces, ¿qué es "eso"? Me gusta llamarlo Ser. El Ser es Amor. Y con esa definición alcanza. Pero vamos a poner más palabras.

Creo que somos un Ser encarnado en un cuerpo humano que le sirve (o deberí­a servirle) de vehí­culo. O sea, que ese Ser es el que dirige (o deberí­a dirigir) nuestras acciones. Ese Ser, o parte espiritual que nos habita, es lo que nos conecta con sensaciones poco habituales como el tiempo infinito. Por ejemplo, cuando damos un beso el tiempo no es finito. ¿Cuánto tiempo dura un beso de amor? El tiempo del Ser. O cuando realizamos algo que nos nutre de una forma que nos hace sentir más vivos o hasta vivos por primera vez: leer un poema, tocar un instrumento, subir a un escenario, meditar, correr, cantar, ver feliz a un ser amado. El Ser está en todo lo creativo, en las sensaciones, en lo liviano, en lo fácil, en la aceptación, en la abundancia. Y tiene un ego que le dice que hoy es tal dí­a, a tal hora, en tal lugar y le dice al Ser que lo quiere realizar para nutrirse, se realiza así­. No estamos en el medioevo; tampoco en el 2050. Nos ubica en tiempo y espacio y le indica al Ser: "esto que te nutre, se realiza así­" En teorí­a, el ego solo cumple ese rol. Nada más. Pero es el dominio puro del ego y la desconexión con el Ser que trae el sufrimiento y esa sensación de carencia permanente por más que las necesidades materiales y sociales en algún momento se cubran. El Ser es la conexión con lo divino que somos. El Ser es Amor. Vivir desde el Ser es el paraí­so en la tierra. El dolor sigue existiendo brevemente, pero el sufrimiento desaparece.

Creo que el Ser está en el cuerpo y más allá del cuerpo. Creo que tradiciones como el tantra permiten experimentar la belleza del Ser en toda su plenitud. Tenemos un cuerpo que biológicamente es maravilloso. Se regenera a sí­ mismo en muchos aspectos. Y nos permite tener sensaciones divinas con solo animarse a sentir. Y con esas sensaciones se puede percibir mucho más allá del cuerpo.

 

Soledad Hessel, periodista

El alma, me preguntan, ¿qué es? El alma es ese lugar donde se une todo lo que somos, nuestro pasado, nuestro presente y los sueños del futuro. Es un caldero donde cocinamos a fuego lento nuestros pensamientos. El alma no es el cerebro que es serio y analí­tico, no es el corazón que es pura pasión, es ese lugar donde unimos a ambos para construirnos en nuestra totalidad. Y ¿dónde está? En ningún lugar, no hay espacio fí­sico que pueda albergar tanta vida.

 

Alberto Boselli, arquitecto UBA

Viene del latí­n "’anima". O sea, animación. Lo que les pasa a los vivientes: plantas, animales o cuerpos humanos. No está en alguna parte del cuerpo, pero está ligada a la condición del viviente. Que el alma se libera del cuerpo corruptible con la muerte y se va, por ejemplo, al cielo, viene del idealismo neoplatónico maniqueo que infiltró durante dos mil años al cristianismo con ese dualismo cuerpo-alma. La tradición judeocristiana del Evangelio es más monista: somos cuerpos, esperamos la "resurrección de la carne", un triunfo carnal sobre la muerte. La metáfora de un cielo con almitas flotando entre nubes es muy linda para decorar cielorrasos de iglesias. Pero el Credo de la misa habla de otra cosa más corporal: una "vida perdurable" ligada a una "resurrección de la carne". La palabra alma suena con ecos de la gnosis maniquea, despreciadora de este mundo material. Pero este mundo material es lo que tenemos, y deberí­amos cuidarlo más, nuestros cuerpitos incluidos. El Jesús del evangelio se la pasa curando cuerpos y repartiendo comida e incluso sacando cuerpos de la tumba y devolviéndolos a la vida. Sí­, mi catolicismo es materialista y mira al idealismo platónico con desconfianza…

En una etapa de mi vida hice estudios de Filosofí­a y Teologí­a con los jesuitas del Colegio Máximo de San Miguel (a los que no hago responsables de las herejí­as que pueda haber incurrido en este texto).

 

Sol Bidon-Chanal, filósofa

El alma es un concepto filosófico y religioso. A lo largo de su historia conceptual, pudo ser soplo vital, principio del movimiento, parte superior del ser humano, forma o sustancia de la especie, lugar de lo divino en la humanidad, res cogitans, totalidad de la razón, Espí­ritu absoluto, mala conciencia que declara la guerra a los viejos instintos y sede del opio de los pueblos. Prisionera del cuerpo, soberana del cuerpo, fiscal contra Baruch de Spinoza, acusada de dualismo y de la desdicha corporal.

El alma se encuentra en el alma o —menos circular y más fisiológicamente— en la lengua.

 

Y para vos, ¿qué es el alma? Si existe, ¿dónde está localizada?
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